Los diálogos chispeantes, las situaciones surrealistas, la problemática tan marciana como cercana, los personajes un tanto cercanos pero no tanto que parezcan alcanzables –necesitamos soñar aunque sea un poquito- y el humor abundante. Todo ello, hace de Californication una serie siempre fresca y entretenida.

Por cierto, creo recordar que el actor acabó en una clínica de desintoxicación, su droga, el sexo, no me extraña, y es que la dosis de carne es bien generosa, supongo que las tetas siempre venden.
Aparte del protagonista Hank y su bienamada mujer Karen, interpretada por Natascha McElnoe destaca una interesante reflexión sobre el mercado del libro, ya que el mejor amigo de hunk es también su agente. Que nadie espere una produnda reflexión en torno a este mercado ya que la problemática de la serie recae en la simpática y deslenguada autodestrucción de Hank en torno a su mujer, los múltiples amoríos y las innumerables meteduras de pata de este personaje, personaje sumamente interesante y también, por qué no, divertido.
Ando enfrascado con la segunda temporada que no pierde interés con estos mismos ingredientes y, sobre todo, con esos diálogos impresionantes.
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