viernes, 27 de febrero de 2015

LAS 25 MEJORES NOVELAS PARA EL MUNDO: 1989-2014


1989-2014: las 25 mejores novelas




¿Qué grandes obras de ficción nos han acompañado mientras leíamos este periódico? La elección, por parte de siete especialistas, se ha hecho dentro del campo acotado de los novelistas nacidos en España y que escriben en castellano. 25 novelas para 25 años, un listado que provoca la curiosidad e invita a la polémica. No ha habido una lista previa sobre la que elegir y el orden de aparición responde, aunque con empates y pocas diferencias, al número de votos recibidos.
Han elegido: Nuria Azancot, Ángel basanta, Blanca Berasátegui, Pedro G. Cuartango, Manuel Llorente, Santos Sanz Villanueva y Ricardo Senabre]

1. EN LA ORILLA

RAFAEL CHIRBES (Anagrama, 2013).
Con ésta, su novela más reciente, el autor ganó el Premio Francisco Umbral de este año. Fiel a la que viene siendo su trayectoria, Chirbes, de reconocida estirpe galdosiana, presenta un descarnado retrato de la España actual, azotada por males como la especulación inmobiliaria y el arribismo. La voluntad de denuncia no está reñida aquí con la riqueza verbal, el respeto por el lenguaje, igual que por unos personajes a los que el autor deja expresarse libremente.

2. LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

ANTONIO MUÑOZ MOLINA (Seix Barral, 2009).
Tras una fulgurante revelación y una trayectoria ascendente (culminada en 2013 con el Príncipe de Asturias), Muñoz Molina nos dio con ésta posiblemente su mejor novela: un ambicioso y extenso relato sobre la Guerra Civil, con manifiesta voluntad de eludir sectarismos, y subrayando no una discutible épica, sino la terrible noche que arrasó el sueño de modernidad de la República.

3. CREMATORIO

RAFAEL CHIRBES (anagrama, 2007)
Novela de éxito (fue Premio de la Crítica y dio pie a una serie televisiva) de un autor que ha llevado una trayectoria rigurosa, partido a partido, pertenece a una serie, no premeditada ni expresa, sobre el fracaso y la corrupción de una generación. Inconformista en sentido amplio, este enemigo declarado de la llamada literatura portátil huye de cualquier buenismo, aplica un sano perspectivismo, muy suyo, y emplea un lenguaje caudaloso y muy bien trabado.

4. RABOS DE LAGARTIJA

JUAN MARSÉ (Lumen, 2000)
Gran exponente (y superviviente) de la generación del medio siglo, la de Sánchez Ferlosio, Benet o García Hortelano, Marsé ganó el Premio de la Crítica con esta historia situada de nuevo en la posguerra, de fondo autobiográfico y en la que vuelve a jugar con las complejas relaciones entre verdad y mentira, apariencia y realidad. A esas marcas de la casa les añade algunos toques de fantasía, como un fantasma hamletiano, de humor e incluso cierto sentimentalismo.

5. JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA

LUIS LANDERO (Tusquets, 1989)
Seguramente, la irrupción más contundente de los últimos 25 años. Landero ganó con esta novela los premios de la Crítica y Nacional y se reveló como un autor plenamente hecho (ya era cuarentón entonces). A través de un protagonista de clara estirpe cervantina, que se convierte en impostor de sí mismo, el autor, con notable dominio narrativo, indaga en los sueños incumplidos, en el contraste entre la realidad y el deseo.

6. EL HEREJE

MIGUEL DELIBES (Destino, 1998)
Con su última novela, Delibes, uno de los autores españoles indiscutidos, renovador de nuestra narrativa desde los 40, incurrió por una vez en el género histórico. Y lo dignificó al recrear la peripecia de un grupo de protestantes que acabaron quemados en el Valladolid de mediados del siglo XVI. Él mismo definió la novela como una defensa de la libertad de conciencia. Rica en incidencias y personajes, responde a su canon de «paisaje, personaje, conflicto».

7. VERDES VALLES, COLINAS ROJAS

RAMIRO PINILLA (Tusquets, 2004)
Monumental trilogía, compuesta por La tierra convulsa, Los cuerpos desnudos y Las cenizas de hierro, que reveló a un autor octogenario -un escritor literariamente autodidacta, cuyos maestros son Faulkner y García Márquez-, aunque había publicado varios títulos desde los años 50, ganando incluso el Nadal en el 60. Un ambicioso fresco sobre la transformación social del País Vasco desde el siglo XIX.

8. LA LARGA MARCHA

RAFAEL CHIRBES (Anagrama, 1996)
Novela de formación, según el propio autor, cuenta el largo proceso que va de la posguerra española, con sus humillaciones, silencios y difíciles supervivencias, al principio del fin del franquismo en el que una nueva generación («la joven guardia», según el irónico título de esa segunda parte) lucha contra el régimen sin poder liberarse de esa herencia del pasado. Grande y valiente novela con la complejidad y la falta de complacencia habituales en Chirbes.

9. EL DÍA DE MAÑANA

IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN (Seix Barral, 2011)
Con una estructura caleidoscópica -son otros los que cuentan la historia del protagonista-, al estilo de ciertas películas clásicas (Martínez de Pisón es también guionista), esta novela que fue Premio de la Crítica nos cuenta la trayectoria de un escalador social, un pícaro que llega a confidente de la policía política franquista, y, a través de él, como espejo stendhaliano, la España de los años 60 y 70 en que se incubó la transición a la democracia.

10. EL MAL DE MONTANO

ENRIQUE VILA-MATAS (Anagrama, 2002).
Alto y multipremiado ejemplo de metaliteratura, muy en la línea exigente de su autor. El jurado del Premio de la Crítica (también ganó, entre otros, el Herralde y el Médicis en Francia) señaló la «calidad indiscutible» de «un escritor heterodoxo, distinto, con voz propia» y empeñado en un proyecto literario muy personal. Un estilo hipnótico para una novela autorreferencial capaz de fascinar a numerosos lectores (e irritar a otros pocos lectores y algún crítico).

11. LOS PECES DE LA AMARGURA

FERNANDO ARAMBURU (Tusquets, 2006)
Una de las raras incursiones de la narrativa española en el problema del terrorismo y sus consecuencias. Abiertamente comprometido con las víctimas y con su memoria, el autor plasma una amplia gama de situaciones: las víctimas, sus familias, el terrorismo de baja intensidad, el miedo y/o la cobardía de una sociedad, el callejón sin salida de las vidas de los asesinos...

12. CORAZÓN TAN BLANCO

JAVIER MARÍAS (Anagrama, 1992)
«No he querido saber, pero he sabido...». El arranque de la novela ya nos sitúa en un mundo típico de su autor, en el que profundizará en títulos siguientes: el secreto, la posibilidad o necesidad de saber o ignorar cosas. Con su elegante estilo habitual, en las antípodas del sonajero, digno heredero de su maestro Benet, Marías cuenta una historia de complejas relaciones sentimentales, envuelta en intriga y sutiles misterios que tienen que ver con el pasado.

13. EL METRO DE PLATINO IRIDIADO

ÁLVARO POMBO (Anagrama, 1990)
Autor esencial de la casa Herralde, el editor le reservó el número 100 de la colección (inaugurada también por él) en que apareció esta reflexión sobre la bondad que obtuvo el Premio de la Crítica. Centrada en un personaje femenino típicamente pombiano, el autor quiso demostrar que el bien también puede ser literario. Excelente muestra del mundo personal y profundo de Pombo, así como de su peculiar empleo del lenguaje.

14 GALÍNDEZ

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN (Planeta, 1991)
No todo Vázquez Montalbán es Carvalho, como no todo Chaplin es Charlot. Galíndez sólo comparte con la serie policiaca el interés político de fondo. Aquí, centrado en la peripecia de un personaje del PNV, el Jesús Galíndez del título, representante del Gobierno vasco en el exilio, secuestrado por la policía del dictador dominicano Trujillo en los años 50. Su historia se narra a través de la investigación que, en los 80, lleva a cabo la protagonista.

15. LA RUINA DEL CIELO

LUIS MATEO DÍEZ (Ollero & Ramos, 1999)
Segundo título de la trilogía de Celama -entre El espíritu del páramo y El oscurecer- con la que su autor encontró el espacio físico (mítico y simbólico a la vez) adecuado para unos personajes y tramas ya bien característicos y delimitados en su obra. Está aquí la Celama clásica, una cultura rural en trance de desaparecer, en una gran novela de la memoria comprometida, cuyo tema de fondo es una antropología de la muerte. Y con un estilo literario impecable.

16. EL EMBRUJO DE SHANGHAI

JUAN MARSÉ (Plaza & Janés, 1993)
Un Marsé de madurez, es decir, en plena forma y absolutamente genuino: Barcelona de posguerra, maquis legendarios y sueños juveniles deudores del cine y la cultura popular (lo que da pie a cierto juego metaliterario) confluyen en esta estupenda novela que fue Premio de la Crítica. Marsé vuelve a seducir con su estilo de apariencia sencilla y una historia agridulce que trata sobre la pérdida de la inocencia.

17. ESTATUA CON PALOMAS

LUIS GOYTISOLO (Destino, 1992)
Autor de una de las grandes novelas de la segunda mitad del siglo XX, Antagonía, Luis Goytisolo se caracteriza por la calidad del lenguaje, y unas estructuras hábilmente construidas en las que no se adivinan las costuras. Así es en este caso, en el que, con fondo autobiográfico, confluyen dos historias; una, en la Barcelona moderna, y otra en la Roma clásica. La obra mereció el Premio Nacional de Narrativa.

18. ROMANTICISMO

MANUEL LONGARES (Alfaguara, 2001)
Novela que lanzó a una merecidísima, aunque todavía discreta, popularidad a uno de esos autores que, como se ha dicho, desalojan menos espacio del que corresponde a su peso. La crítica, eso sí, reconoció con su premio anual a esta historia del final del franquismo, ambientada en el madrileño y franquista barrio de Salamanca, en la que, con ironía y un lenguaje de alta calidad, se cuentan los miedos y el aprendizaje democrático de esa burguesía salmantina.

19. LA LEYENDA DEL CÉSAR VISIONARIO

FRANCISCO UMBRAL (Seiz Barral, 1991)
Alto ejemplo de uno de los géneros más característicos de Umbral, el de la memoria del tiempo reciente, mezclando historia y ficción. Reconstrucción muy literaria, libérrima, llena de ese estilo suyo intransferible, de los años de la guerra civil en los ambientes de las dos capitales de la zona nacional, Burgos y Salamanca, entre realistas y míticas. Además, una fascinante galería de retratos de falangistas.

20. EL CORAZÓN HELADO

ALMUDENA GRANDES (Tusquets, 2007)
Quizá, la mejor novela de esta autora importante y de éxito, que le dio pie para iniciar una suerte de episodios nacionales centrados en la posguerra española. A través de dos historias paralelas, se reconstruye el devenir de dos familias desde los días de la guerra civil. Intensa, emocionante, galdosiana, bien documentada, con sólidos e inolvidables personajes y dosis de intriga, contiene también algo así como el árbol genealógico del Frente Popular.

21. SOLDADOS DE SALAMINA

JAVIER CERCAS (Tusquets, 2001)
El gran éxito de Javier Cercas, con múltiples premios y versión cinematográfica. La novela combina la narración de un hecho real, la supervivencia al fusilamiento, al final de la Guerra Civil, del escritor Rafael Sánchez Mazas, ayudado por unos milicianos en desbandada; y la investigación posterior por parte de un escritor. Historia con gancho (fue un éxito de ventas) que contenía una versión conciliadora.

22. LA SAGA DE LOS MARX

JUAN GOYTISOLO (Galaxia Gutenberg, 1993)
El desplome del comunismo, concretamente los abarrotados barcos de habitantes de un país excomunista (Albania), buscando un destino mejor en la Europa capitalista, están en el origen de esta novela. Con su estilo habitual, mezclando tiempos históricos y discursos, y rompiendo las estructuras narrativas tradicionales, Goytisolo mete una novela dentro de otra para contar la historia familiar de Marx, así como la de su controvertido legado teórico y político.

23. EL ESPÍRITU ÁSPERO

GONZALO HIDALGO BAYAL (Tusquets, 2009)
En este autor, pendiente de descubrir por los lectores, confluyen la creación de un mundo físico bien delimitado (la tierra de Murgaños, microcosmos que refleja a España) y un gusto por los juegos de lenguaje en una tradición que puede ir del barroco al OuLiPo. La historia transcurre entre los años 20 y los 40-50 del siglo XX. La erudición bienhumorada, el juego metaliterario, la riqueza verbal, son bazas de una novela muy por encima de la media.

24. EL CAZADOR DE LEONES

JAVIER TOMEO (Anagrama, 1989)
Kafka baturro, según una etiqueta tópica, maestro de la concisión y del absurdo, Javier Tomeo vuelve una y otra vez a sus relatos breves, de estructura teatral (muy dialogados), en los que disecciona a sus también pocos personajes con mirada de entomólogo. Éste es un buen ejemplo de ese modo de hacer. También del perfil inquietante y ominoso que pueden adquirir las situaciones cotidianas que creemos controlar.

25. LOS GIRASOLES CIEGOS

ALBERTO MÉNDEZ (Anagrama, 2004)
La posguerra, que ha dado lugar a novelas endebles y conformistas, adquiere una luz nueva en los cuatro relatos -relacionados entre sí, con personajes que reaparecen y situaciones que se reflejan- que forman este libro de aire unitario. La fuerza de las historias narradas está potenciada por un lenguaje de verdadera calidad, sin alardes efectistas. Supuso el descubrimiento póstumo de un autor importante.

jueves, 26 de febrero de 2015

TREME: LA SERIE

Nueva colaboración con la revista de la Universidad San Jorge Es_Cultura sobre la serie Treme.


«Treme», la serie


Treme (David Simon, EE. UU., HBO, 2010) es fascinante por muchas razones, la más superficial y más evidente es la música que envuelve toda la producción, hasta tal punto que cabría preguntarse si el personaje principal de esta serie producida por David Simon es la música, papel que asumiría junto con la ciudad de Nueva Orleans. En la primera temporada hay música en cada una de las escenas que podemos ver: música en directo, música en la radio, música en un coche, música de fondo… lo cual nos llevaría a plantear la cuestión de si se podría considerar una serie musical, si bien, con ese ingrediente plenamente integrado en la producción.

Y mientras la música suena, una buena cantidad de personajes sigue adelante porque el escenario sobre el que se desarrollan las vivencias de estos seres, a cual más auténtico y cercano, es la Nueva Orleans tras el huracán Katrina, que asoló la zona en el año 2005. El tema se aborda en la cabecera de la serie, sin embargo, apenas es directamente tratado en la pantalla, ni tan siquiera a modo de flash-backs, recurso que se hubiera podido emplear en múltiples ocasiones. Antes que en el recuerdo morboso de una tragedia de magnitud bíblica, la serie se centra en el día a día de los supervivientes o, en otras ocasiones, de los desplazados que vuelven a sus casas para no encontrar prácticamente nada.
La segunda temporada, algo más pobre que la primera, trata sobre la inseguridad generada por el acontecimiento y que aumenta catorce meses después. Se habla sobre todo de la reconstrucción en sentido estricto: cómo hacer para que resurja cierto barrio, o quién será el alcalde más adecuado para ello, o cuánto cuesta demoler una zona para reconstruir sobre ella, si es que eso es lo que hay que hacer. También, y de forma casi intrínseca a la especie humana, la corrupción, obtener beneficios, el puro interés comercial. Por supuesto, también la música que nunca nos abandona.
Pero si algo es destacable de esta producción, además de su innegable valor musical y cultural, ya que asistimos a muchas de las tradiciones de la ciudad y de la zona —dan ganas de tomar un avión y asistir al carnaval— es que no ocurre nada. Las posibilidades estéticas de la nada son limitadas aunque posibles. En lo literario sería Flaubert en su novela La educación sentimental quien lo intentara con mayor éxito, en la actualidad, gran parte de la obra novelística deJavier Marías nos acerca a esta estética. Al igual que en la novela citada, en la serie que nos ocupa sí ocurren cosas, por supuesto que sí, pero si algo es específico de este intento es hacer que lo secundario se convierta en primario.
David Simon es creador de otras series como The Corner, The Wire o Generation Kill
David Simon es creador de otras series como The Corner, The Wire o Generation Kill
En la obra de Flaubert, el deseo del personaje es esencial, pero ello no significa que las cosas ocurran. En la obra de David Simon, el deseo de los protagonistas es también ambicioso, y para bien o para mal salen adelante y hacen cosas, les ocurren cosas, pero en tan bajo grado para la acción a la que solemos estar acostumbrados, que apenas las percibimos, la música es el eslabón necesario para que dar coherencia a esta producción. Quizá este pensamiento tiene algo que ver con la afirmación de que Simon pronunció un día aquella famosa frase de: «Fuck the average viewer!» [¡Qué le jodan al espectador medio!].
Sin entrar en la veracidad o no de esta afirmación, sí podemos estar seguros de que algo raro pasa con las series de Simon. Treme (cuatro temporadas) es un producto tan personal, tan íntimo, que su funcionamiento en la pequeña pantalla en términos convencionales de mayor o menor audiencia es irrelevante, su nivel estético es tan profundo que los factores puramente comerciales se convierten en secundarios.
Con respecto a los personajes, y quizá sea otra de las marcas de Simon, son extremadamente humanos, normales, cotidianos, como tú y como yo, ni guapos ni feos, ni triunfadores ni fracasados. Hay de todo, como había de todo en su otra gran producción The Wire,un montón de policías y ni un solo héroe, un montón de delincuentes, y ni un solo malo abyecto.
Algo similar ocurre en Treme, donde lo que vemos es la vida de los personajes en esa gran colmena tras el Katrina. Una vida colectiva que nos puede recordar fácilmente a La colmena de Cela: un montón de personajes que viven o sobreviven, y que nosotros percibimos casi accidentalmente.
Especialmente entrañable es la cocinera Desautel en su lucha por sacar adelante su negocio; el profesor Bernettecon su ácida crítica de la realidad de Nueva Orleans en medio de lo que parece un abandono administrativo incomprensible; su mujer, en lucha infatigable por conocer la verdad, incluso en los días del gran caos; el contrapunto de la policía; los avatares de los músicos callejeros como Sonny; el infatigable y adorable músico Antoine Batistecuya trayectoria va de menos a más; el estoicismo del jefe indio Lambreaux; la originalidad de DJ Davis y un largo etcétera.
En definitiva, la vida de unos personajes en un espacio amado que sufre con ellos, un espacio que toma vida por momentos, un espacio humanizado de una grandeza hiperbólica en ocasiones, puesto que su función es dibujar el alma de unos personajes a los que poco a poco vamos amando, escuchando y sintiendo. Muy lentamente, es verdad, tan despacio como dejemos que la música llegue a nosotros, tan profundamente como dejemos que esos sones hagan movernos en el sofá, para ser, también nosotros, una pequeña parte de Nueva Orleans.
puntuacion Treme

miércoles, 25 de febrero de 2015

LOS VÍDEOS TONTUNOS: ARTÍCULO DE OPINIÓN

Hola amigos, un nuevo artículo de opinión publicado en http://www.bajoaragondigital.com/index.php?option=com_content&view=article&id=11359:pablo-lorente&catid=3:opinion&Itemid=164 sobre los vídeos estúpidos como nueva forma de ocio, otras formas de haraganear o perder el tiempo y por qué.
Pablo Lorente

Los vídeos tontunos
Si no lo han visto no sé qué hacen con sus vidas, de verdad. El vídeo del policía que, mientras patrulla en su coche, baila y canta un tema de la cantante estadounidense Taylor Swift es desternillante, para morirse de risa. Ahí está el tipo, un cincuentón entrado en kilos —igual es el chaleco antibalas— dando vueltas por el pueblo y poniendo cara de poli malo cuando se cruza con algún ciudadano o haciendo una coreografía de poli bueno cuando va tan tranquilo, él, en su coche mientras “serve and protect” o el que sea el lema de la policía de su pueblo, vaya uno a saber. Vaya subidón de buen rollito nos da el tío, tanto que si el mundo fuera justo, la cantante de marras lo debería haber fichado inmediatamente para hacerle los coros o presentarla en el escenario (no me he puesto a indagar, mi nivel de ociosidad no ha llegado tan lejos).
Por si no hemos tenido un momento lo bastante agradable y ameno, luego nos podemos poner unos cuantos vídeos de gente impresionante o “amazing people”. Esto es, un puñado de personas haciendo cosas que, nosotros, pequeños pringados del día a día, ni siquiera nos hemos atrevido a soñar. Puestos a rizar el rizo, nos la podemos jugar con unos cuantos vídeos de deportes extremos de “Red Bull”, con sus musiquitas molonas y todo eso, tanto que nos harán saltar del sofá para buscar emociones fuertes, probablemente en la nevera.
En otro registro, bastante popular por lo que parece, están los vídeos de accidentes de tráfico en Rusia. ¿Qué por qué? ¿Tengo que saberlo? Igual les obligan a llevar cámaras para que el personal no simule atropellos, yo qué sé. El caso es que hay cientos de vídeos de perturbados al volante adelantando por carreteras heladas, atropellando a motoristas, esquivando camiones, mola ¿no?
Como molan mucho los vídeos de gente con suerte, esos que se salvan de un accidente de tráfico mortal, de que los arrolle un tren o un camión descontrolado, adrenalina pura en la pantalla.
La mayoría de las personas vivimos vidas anodinas, por suerte o por desgracia no nos han grabado saltando desde un rascacielos ni tenemos habilidades dignas de ser compartidas, de ahí, quizá, que comentemos que en nuestro pueblo nieva, colguemos en varias redes sociales un vídeo de algo que consideramos gracioso, o que yo comparta este escrito con ustedes.
Estos días leo una entrevista al filósofo francés Lipovetsky, ha publicado un nuevo libro que aún no he tenido oportunidad de leer, La estetización del mundo. En la entrevista que le dedica el diario El Mundo (http://www.elmundo.es/cronica/2015/01/25/54c39959e2704e8d4c8b457c.html)dice: “La gente común no halla ya la felicidad en el súper, por eso escribe o hace fotos”. Tras leer la entrevista lo maldigo unos instantes porque me hace sentir un poco más desgraciado, me consuela, al menos, que me expliquen por qué veo vídeos tontunos.

martes, 24 de febrero de 2015

lunes, 23 de febrero de 2015

RELATOS DE PABLO LORENTE EN LA REVISTA REPOELAS

Los amigos de la revista Repoelas han tenido a bien publicar en su medio dos de mis relatos. Se lo agradezco mucho:

EL CAFÉ EXÓTICO

Sin saber muy bien cuál era la razón de su odio visceral, empezó escupiendo en el café de aquel cliente. Era con diferencia el más pijo que entraba al bar, su sola presencia le daba un toque de glamour para el que los azulejos de aquel local no estaban preparados, tampoco el mobiliario, ni el ambiente de parroquianos, pero él no fallaba ningún día laborable. 
Cada mañana aparecía sonriente, se tomaba un café con un donuts, leía la prensa, se despedía educadamente y se marchaba, dejando veinte céntimos de euro de propina. Y, sin embargo, le caía tremendamente mal, hasta el punto de soñar con él cada noche.
En su fuero interno sabía que estaba perdidamente enamorada de él, de su look de pijo odioso, de sus patillas perfectamente perfiladas, de su gomina exagerada, del aroma que desprendía a macho cortés y valiente, del color primaveral de sus corbatas en la negritud del barrio y el cutrerío de la cafetería más cutre de toda la calle y quizá del barrio.
Y un día, escupió en su café, pudo ser la flema más amorosa que haya existido nunca, es posible, pero el caso es que escupió en aquella taza destinada a él. A pesar de aquella declaración de guerra amorosa, el cliente no levantó los ojos del periódico, ni cambió su dinámica diaria.
Al día siguiente, apareció la guerra de guerrillas: unos gramos de pimienta negra que rápidamente se diluyeron en el café. Tampoco pareció surtir mayor efecto una pequeña cantidad de sal, ni hacerse la tonta y prepararle un cargado carajillo de vodka pasado de fecha, ni una pastilla de Avecrem, ni cenizas de tabaco, ni una aspirina, nada.
Y como nada parecía surtir efecto, reconcomida por los celos y la frustración, la camarera comenzó a hacer lo mismo con todos los clientes, hubo quejas, voces altas, discusiones, pero el pijo nunca se quejó, apuraba con delicadeza su café —cada día más exótico— y su donuts mañanero sin inmutarse. 

¿ESTÁ EN VENTA?

Al principio pensó que era una broma. Cogió el teléfono y solo escuchó silencio.
“¿Cómo?”, preguntó el Presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón, en España. Luego, la voz de su secretario le confirmó lo dicho. Esperó y luego oyó al otro lado un Hello que le heló la sangré. 
Mil cosas pasaron por su mente: desde si necesitaría un traductor hasta dónde encontrarlo con la rapidez debida, pasando por una revisión mental de su vestuario, como si su interlocutor lo fuera a juzgar por su traje o su corbata, cosa que, por otra parte, sería difícil de mejorar o, al menos, poderse pagar más caro.
Al otro lado de la línea, su interlocutor se presentó: “Soy la presidenta de los Estados Unidos de América, buenos días”, le dijo usando un inconfundible acento mejicano con dejes colombianos que automáticamente relajaron al presidente aragonés.
—Buenos días —respondió el presidente extrañado, él, hablando con la primera mujer que mandaba en los EE.UU.
—Le pido la máxima discreción, esta conversación debe ser secreta, nos jugamos mucho para la paz mundial.
—Sí, sí, por supuesto —contestaba sin entender su papel allí, intentando dilucidar, una vez más, si aquella llamada sería alguna broma de algún programa de radio mañanero—. ¿Qué puedo hacer por usted? —llegó a añadir notando sudores de origen indeterminado y cayendo inmediatamente en la cuenta de lo absurdo de la pregunta. Como si la cuestión que le acababa de plantear al dirigente del país más poderoso y rico del mundo no fuera una mera formalidad, como si tuviera algún sentido.
—Sé que esto le resultara raro, pero ¿estarían interesados en vender Teruel?
—Que si qué… —contestó el presidente de Aragón dándole más peso a la teoría de la broma.
—Sí, vender Teruel, la provincia de Teruel. Como sin duda sabrá, la situación mundial con China es insostenible. El imparable incremento demográfico y la falta de mujeres en ese país amenazan la paz del orbe y los informes de inteligencia dicen que la III Guerra Mundial empezará pronto si China no consigue expandir sus fronteras con diferentes colonias por el extranjero. Buscan lugares habitables, claro, con climas no demasiado extremos y que tengan una baja densidad de población. Nuestros estudios han demostrado que Teruel es un lugar perfecto porque, además, si no, ¿qué van a hacer ustedes con Teruel?

miércoles, 18 de febrero de 2015

JUEVES DE POESÍA CON PABLO LÓPIZ Y DAVID MAYOR EN ZARAGOZA


DEL MURO DE FACEBOOK DE CULTURA DE LA UNIVERSIDAD SAN JORGE:
El próximo jueves, además de 19 de febrero, es Jueves de poesía en Las Armas, y en esta ocasión disfrutaremos de los versos elaborados con las palabras justas de dos poetas, Pablo Lópiz y David Mayor, que han encontrado en la belleza y la filosofía la manera de entender el mundo. El ciclo, organizado junto al Centro Las Armas y patrocinado por Agua Fontecabras, lo coordinan Ignacio Escuín y Sebas Puente. Más info: http://actividadesculturales.usj.es/


martes, 17 de febrero de 2015

EL FRACASO DE LA TELEVISIÓN: ARTÍCULO DE OPINIÓN

Nuevo artículo de opinión publicado en Bajoaragondigital sobre la televisión, su poder educativo y otros desmanes del día a día.
Pablo Lorente
El fracaso de la televisión
Quizá, en algún momento, alguien pensó que la televisión sería un invento maravilloso para educar. No descarto que pueda ser posible, pero parece que no vamos por el buen camino, y eso que cada español ve la tele una media de 264 minutos al día, pero… ¿qué vemos?
Un buen puñado de la población no ve la televisión en sentido estricto, es decir, usa el aparato electrónico para conectarlo a un ordenador y ver lo que se le antoja. O lo conecta a una consola para jugar y, de paso, ver lo que se le antoja, porque, por suerte o por desgracia, tenemos a nuestra disposición un sinfín de opciones. De ahí —las empresas saben lo que hacen—, la proliferación de ofertas de canales más o menos a la carta, como Canal + o Movistar…
Otro buen puñado de la población ve la televisión a destajo, lo que sea, o, según dicen las cadenas, lo que demandamos —no me lo creo ni harto de carajillos— pero ahí estamos: cientos de capítulos de series sin orden ni concierto; horas y horas de cotilleos, aunque reconozco que debemos aplaudir a los genios que son capaces de llenar cada día horas y horas de basura intrascendente, manipulativa y freidora de cerebros en masa; concursos de cultura tan incultos que no son capaces ni tan siquiera de dar la respuesta correcta al pobre espectador que se queda como está, sin aprender un ápice y con la duda acuciante que le quietará el sueño. Y es que todo se ha convertido en un mero espectáculo.
Tanto es así que incluso los informativos han seguido esta dinámica. La renuncia a las premisas básicas del periodismo —ética, interés general, moralidad, imparcialidad, objetividad…— es tan palmaria que aceptamos como noticia un accidente de coche en Madagascar o, que los canales no hablen de grandes acontecimientos deportivos si no los emiten ellos, por no hablar de los pildorazos de publicidad que debemos soportar sin ton ni son.
Y en esa cultura del espectáculo, se han quedado fuera los que no lo son, por ejemplo los intelectuales, por minimizar la palabra, los que piensan. Solo en caso de catástrofe —nos encanta una buena tragedia del día a día— se invita a dar su palabra a intelectuales o expertos en el tema que tengan algo que decir. Mientras tanto, el pensamiento, la literatura, la filosofía, la cultura en general (solo los actores aparecen por doquier porque ellos mismos son el espectáculo) se han arrumbado al cajón desastre de la nada, por la sencilla razón de que los que gobiernan el espectáculo han decidido que eso no interesa o no importa.
Pienso en las miles de personas que forman esa masa de especialistas e intelectuales formados tras miles de horas de esfuerzo y de estudio. Pienso en los miles que habrán tenido que hacer las maletas para encontrar un trabajo digno en el extranjero, pienso en la falta que nos harían en España todos esos cerebros que tanto nos ha costado formar. Luego veo que a algunos participantes de Gran Hermano VIP les pagan 50.000 euros a la semana. Quizá por eso a la televisión se le llama la “caja tonta”, de ahí también su fracaso.

martes, 10 de febrero de 2015

EL HORROR DE LEER: ARTÍCULO DE OPINIÓN

Nuevo artículo de opinión publicado en Bajoaragondigital. 
Sobre la lectura, el esfuerzo y otras ocupaciones
Pablo Lorente
El horror de leer
No vamos a engañarnos, leer es costoso, conlleva esfuerzo. Por esa misma razón aprendemos, esto es, el cerebro comienza a realizar conexiones, se activa la memoria, retenemos información que se conecta con el pasado, el futuro y diferentes zonas de nuestro ordenador interno se ponen en marcha.
Estos días se ha publicado el barómetro del CIS. En cuanto a los hábitos de lectura de los españoles (http://www.cis.es/cis/opencms/ES/NoticiasNovedades/InfoCIS/2015/Documentacion_3047.html) llaman la atención varios datos. Uno de ellos es que el 35% de los españoles no lee nunca o casi nunca. Entre las razones esgrimidas más habituales destaca que al personal “no le gusta o interesa”. De acuerdo, entiendo que, si enfrentamos la lectura a otras formas de ocio como la televisión (resulta que cada aragonés ve la tele una media de 264 al día) o el mundo virtual de los videojuegos, el libro —pobrecico mío—, no tiene nada que hacer.
Con respecto a los que han afirmado que nos les gusta, no lo entiendo muy bien. El libro no es más que un puñado de hojas que tratan sobre un tema determinado y que se nos presentan organizadas. Las hemos cosido, pegado, juntado, les hemos puesto una portada y se presentan como un todo. Cuando hablamos de libros no tenemos por qué referirnos a ficción (novela, poesía…) sino a cualquier cosa que se nos presente en este formato.
Visto así parece inconcebible pensar que a la gente no le interesan las recetas de cocina, la fotografía, la historia, la filosofía, la música, el alpinismo, no sé, cualquier tema es susceptible de aparecer en un libro. Y esto es tan importante que si los libros no existieran, el conocimiento se perdería; es cierto que podemos encontrar información en internet, pero la información no es lo mismo que el conocimiento, el saber.
La media de lectura en España es de 8,6 libros al año, la de Finlandia 47, ¿es mucho? No sé, 47 libros con una media de 250 páginas son 11.750 páginas. Si las dividimos por el número de días del año nos da 32 páginas al día, ¿cuántas páginas leemos de media en una hora? Probablemente más que esa cantidad, lo que quiere decir que, grosso modo, si dedicáramos una hora al día no todos días —tampoco nos pasemos— podríamos leer algo más que la imbatible cifra de Finlandia, por cierto, país que tradicionalmente presenta los mejores datos de rendimiento educativo del mundo: ¿será una casualidad? 
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